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Por Marfim CDO Costa Rica.

La Puxada de rede es una actividad de pesca de red de un tipo de pez conocido como Xaréu, el cual es abundante en las costas del Noreste Brasileño. Esta surgió después de la época de la esclavitud como una alternativa para los negros de buscar su sustento en el mar al no encontrar oportunidades de trabajo en los mercados locales.  Como es característico de los negros de Bahía, combinaron esta labor dura y agotadora con la magia de sus rituales. La pesca es acompañada de danzas, poesías, mímicas y cantos.  La región de Santo Amaro, Bahía, fue una de las primeras donde se dice se vieron negros realizando esta labor.  

Esta actividad aún se realiza, y se da entre octubre y abril, pues es la época en que los peces buscan aguas cálidas como las del litoral nordestino. La pesca se lleva a cabo con una gigante red de arrastro, en vez de ser llevada a alta mar. La puxada de rede es común en las playas de Armação, Chega Nego e Carimbamba.
Con el tiempo, esta actividad llegó a convertirse en una de las más importantes manifestaciones folclóricas de Bahía. Esta es usada por muchos grupos para presentaciones de danzas y dramatizaciones, y fue incorporada en las actividades de la Capoeira por Mestre Canjiquinha. 

En eventos folclóricos, la Puxada de Rede es expuesta como una danza teatral que retrata la vida simple de los pescadores y la celebración de una buena pesca. Esta danza es un ritual que involucra música en vivo, canciones apasionadas que reflejan la belleza natural, y las luchas de la vida cotidiana de un pescador.

La temática de este ritual es un episodio de trabajo arduo, pero como todo trabajo hecho por los negros baianos, es animado con mucha poesía, espiritualidad, música y fiesta. Todos los años, la “puxada de rede” se repite con las mismas ceremonias y los mismos rituales de los tiempos de antaño. 
La danza de Puxada de Rede cuenta la historia de un pescador que salió al mar para buscar sustento para su familia en plena noche. Al despedirse de su esposa, ella le pidió que por favor no fuera, pues tenía un mal presentimiento sobre esta travesía. Aún así, el pescador salió al mar para realizar su labor junto con sus amigos y compañeros, llevó consigo una imagen de Nossa Senhora dos Navegantes y la bendición de Dios.
Su mujer se quedó en la playa esperando su hora de llegada que serían las cinco de la mañana. Sin embargo, horas antes de la hora prevista, ella ve una embarcación regresando con todos a bordo con mucha tristeza y hasta algunos llorando. Cuando los pescadores desembarcan, le dan la triste noticia de que su marido cayó al mar por un descuido, y dada la oscuridad de la noche, no pudieron encontrar su cuerpo. Al amanecer, cuando fueron a jalar la red que había quedado esa noche en el mar, todos se sorprendieron de la poca cantidad de peces a pesar de que era igual o más pesada que cuando se ha pescado abundantemente, hasta que vieron que entre los peces, la red también traía al pescador desaparecido. Esto causó tristeza y desesperación entre sus compañeros  y todos los ahí presentes. A partir de ese momento, se inician los rituales actos fúnebres, el cual fue llevado a su morada por sus amigos, quienes lo cargaran en el hombro, sin féretro porque la economía no les permitía comprar uno. 

Es una tradición que aún existe, pues de ella depende la subsistencia de cientos de familias. Esta danza se basa en tres conceptos, la muerte de un pescador que salió a pescar en la noche, veneración y agradecimiento a Iemanjá, Orixá Diosa del mar según la religión Candomblé, y el proceso actual de puxada de rede que se da todos los años en Bahía. 


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