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Por Marfim CDO Costa Rica.

En su lucha por sobrevivir y preservar sus raíces, los esclavos dejaron un inmenso legado en la historia y la cultura de Brasil. Con sus diferentes rituales y costumbres, además de la Capoeira, surgieron diversas expresiones artísticas llenas de misterio, magia y ritmos vibrantes. Una de esas expresiones es el Maculelê.
El Maculelê es una expresión teatral que simboliza a través de danza y cánticos una lucha tribal. Esta se realiza en círculo, con palos de madera llamados grimas, dos participantes en el centro simbolizando la lucha, y moviéndose al ritmo de los tambores. Esta surgió en Brasil en los cañaverales de Santo Amaro durante el siglo XVIII. Los orígenes de esta danza son inciertos y existen muchas versiones y leyendas. Algunos dicen que es de origen africana, otros de indios brasileños, y hasta hay versiones que afirman que es una mezcla de ambas. Se dice que se originó en los cañaverales como una respuesta a la opresión que vivían los esclavos. Sin embargo, las versiones que tienen más sustento son las que se basan en leyendas sobre una lucha de una aldea por defenderse de ataques enemigos.

La leyenda
La leyenda de Maculelê tiene varias versiones. Estas son las más difundidas:
Entre los diferentes grupos étnicos que fueron esclavizados en Africa y traídos a Brasil para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar,  se encontraban los Cucumbis. Los Cucumbis dominaban el arte de las danzas guerreras con palos, y solían transmitir sus conocimientos a sus generaciones desde la infancia. En una de las haciendas, un matrimonio esclavo tuvo un hijo, a quien llamaron Maculelê. Maculelê padecía de una enfermedad de la piel, por lo cual siempre estaba aislado del resto. A los 7 años de edad, huyó hacia la selva. Sus padres y amigos fueron en su búsqueda, mas no lograron encontrarlo. A los pocos días, fue hallado por los indios Aimorés quienes vivían en esa zona. Fue acogido por ellos, y lo llevaron en la noche al cabildo del chamán para que lo curaran de su enfermedad. Como Maculelê no quería ser visto, permaneció oculto en el cabildo del Chamán por varios años. Un día, los guerreros de la tribu salieron a cazar y a pescar, y en la aldea quedaron las mujeres y los niños. Aprovechando la ausencia de los guerreros, una tribu rival atacó la aldea. Maculelê escuchó los gritos de las mujeres, por lo cual tomó dos palos de bambú, salió de su escondite y se fue a enfrentar a los invasores. Puso en práctica los movimientos de guerra aprendido por sus padres africanos y salió victorioso. Los guerreros al regresar y darse cuenta de lo ocurrido, hicieron una fiesta en su honor. A partir de ahí, Maculelê compartió con ellos sus conocimientos. Junto con los  movimientos de guerra africanos mezclaron elementos de danzas indígenas, crearon una danza y la bautizaron en honor a quien salvó su aldea: Maculelê.  
Otra leyenda, la más difundida, cuenta que las enseñanzas de Maculelê se basan en un episodio épico ocurrido en una aldea del reino Yoruba. Esta cuenta que una vez, salieron los guerreros de esta aldea de cacería, dejando la aldea con 22 hombres cuidando a las mujeres y los niños. Entonces, los guerreros de una tribu enemiga aprovecharon la ocasión para enviar a todos sus guerreros y atacar la aldea. Para defenderse, los aldeanos se armaron de palos de madera y los enfrentaron con tanta valentía que consiguieron derrotarlos. Cuando los guerreros regresaron de su viaje de cacería, al enterarse de lo ocurrido, hicieron una gran fiesta para celebrar la hazaña. Durante la fiesta, el episodio fue contado por los miembros de la tribu con músicas y movimientos corporales simbolizando la lucha. A partir de ahí, surge la danza para contar la historia en homenaje al valor de estos guerreros.
 La tradición
Esta danza llegó a formar parte de los festejos religiosos y populares en Santo Amaro da Purificacao, en el Recóncavo Baiano por aproximadamente 200 años. Las danzas se hacían en la celebración de Nuesta Señora de la Inmaculada Concepción, el día 8 de diciembre, y también el 2 de febrero en las fiestas en honor a Yemanjá, diosa de los mares en la religión Candomblé. Los danzantes se pintaban las caras con pinturas rojas y blancas y asustaban al público. Con el tiempo, esta danza fue perdiendo popularidad, en especial en la época posterior a la firma de la Ley Aurea. A inicios del siglo 20, con la muerte de los últimos maestros del Maculelê, esta se dejó de practicar y estaba destinada a ser olvidada. Sin embargo, aproximadamente 4 décadas más tarde, esta fue rescatada por Paulino Alusio de Andrade, conocido como Mestre Popó, y nombrado por muchos “el padre del Maculelê”
Mestre Popó
Paulino Alusio de Andrade aprendió la danza del Maculelê desde muy pequeño, con un grupo de antiguos esclavos musulmanes (Malés). Entre ellos se menciona a Joao Olea, Tia Jo y Ze do Brinquinho, con quienes se reunía durante las noches. Era fiel practicante de esta danza hasta que fueron muriendo sus maestros. Años después, en 1944, decidió enseñar lo que recordaba de esta danza a sus familiares y vecinos. Disfrutaba tanto la enseñanza de Maculelê, que decidió abrir una academia en las calles de Santo Amaro. Formó el Grupo “Conjunto de Maculelê de Santo Amaro” el cual llegó a ser muy reconocido. Se retomaron las presentaciones en las actividades festivas.
Popó describía el Maculelê como danza y lucha al mismo tiempo. Era defensa y ataque mezclados con ritmos africanos. Los cantos eran alabanzas a la Virgen y homenajes a la princesa Isabel por haberlos liberado del cautiverio.
En la época de Mestre Popó, las indumentarias eran bastante sencillas y acorde con la situación económica de sus practicantes. Por lo general, consistían en camisas y pantalones de algodón típicos africanos y pies descalzos. Se pintaban el cuerpo de negro con ollín, y una tinta roja que usaban alrededor de la boca con semillas de urucum.
Los instrumentos que se usaban eran 3 atabaques, el Rum que es el atabaque principal con sonido grave, el rumpi que es el atabaque medio, y el atabaque pequeño que tenía un sonido más agudo. También formaba parte de la batería un agogó y un caxixi o ganzá. Los cantos eran pequeños, sencillos y algunos tenían elementos del Candomblé de Caboclo y tenían funciones especiales. Se cantaba para entrar y salir a la calle, de llegada para pedir permiso de entrar en una casa, de homenaje a personajes importantes en la historia, de agradecimiento, de adoración, de peticiones (y estas las usaban para pasar un sombrero y recoger dinero).

Actualidad
El Maculelê llegó a ser muy popular en todo Brasil, y suele tener una fuerte participación de las fiestas del noreste brasileño. Se dice que el Maculelê fue incorporado en la capoeira en la década de los 60 por alumnos de Mestre Bimba. Muchos grupos de Capoeira Regional y Contemporánea practican esta danza regularmente y forma parte del repertorio de batizados y presentaciones. En algunos grupos, los practicantes más avanzados usan machetes en vez de palos.

Hoy en día, la indumentaria que se utiliza más comúnmente son faldas (saias) hechas de paja o de cabuya y pintura corporal indígena. Sin embargo, otros grupos prefieren usar los abadás blancos de capoeira, mientras otros utilizan vestimentas típicas africanas Yorubas. 


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