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Por Marfim CDO Costa Rica

La esclavitud ha existido prácticamente desde el inicio de las civilizaciones antiguas. Su razón de ser ha sido meramente por crecimiento y sostenimiento de las economías de estas civilizaciones, pues normalmente eran empleados como mano de obra.

La migración de esclavos proveniente del continente Africano remota desde las épocas del descubrimiento y conquista del Continente Americano. Antes de la colonización de Brasil, ya los portugueses habían establecido colonias en Africa. Primero, comenzaron estableciendo relaciones diplomáticas y comerciales con los diferentes reinos y poblados, principalmente el reino del Congo. Sin embargo, en esa misma época, fueron surgiendo diferentes guerras civiles entre los diferentes pueblos. Fue ahí cuando aprovecharon para apoyar a diferentes grupos en la guerra. Con el conocido lema “divide y conquistarás”, hacían tratos con algunos de los grupos que apoyaban en las guerras, en los cuales les entregarían sus prisioneros de guerra para convertirlos en esclavos y transportarlos a Brasil. Es a esto que en algunas canciones de Capoeira se refieren a la captura como “presso a covardía”.

Al colonizar Brasil, los portugueses necesitaban mano de obra para trabajos de minería y plantaciones de azúcar.  Primero, optaron por esclavizar a los indios locales de la zona. Sin embargo, la población  Indígena no se adaptaba a las condiciones de trabajo impuestas por los colonos. Además de esto, esclavizar a los indígenas de América era considerado ilegal por la Iglesia, pues consideraban que no se podía esclavizar seres humanos puros con alma.  Por lo contrario, los negros eran considerados seres inferiores, comparados con animales, y considerados como cosas, y por consiguiente, no tenían alma.  Fue por esto que los comerciantes portugueses comenzaron a negociar el traer negros de sus colonias en Áfricas para someterlos a la esclavización. La esclavitud en Brasil comenzó en la primera mitad del siglo XVI, con la producción de azúcar. Los portugueses traían a los negros africanos para que trabajaran en los ingenios de azúcar del noreste. Los comerciantes de esclavos los vendían como mercadería en Brasil. Los esclavos más fuertes y saludables por lo general llegaban a valer más que los débiles y enfermizos. Los esclavos provenían de Angola, el Congo, y Moçambique, entre otras regiones, y eran más valorizados los provenientes de Angola y Moçambique, llamados Bantos, así como los que venían del puerto de Sao Jorge de Mina (Hoy Elmina en Gana), puesto que ya trabajaban en las minas de Oro en Africa Occidental.

El transporte de esclavos era hecho de Africa hacia Brasil en navíos. Embarcaban desde los puertos de Luanda y Benguela, y llegaban a Recife y Bahía. Eran transportados como animales, asinados en las cubiertas, amontonados en un espacio sumamente pequeño, en condiciones pésimas e inhumanas. Muchos enfermaban y morían antes de llegar a Brasil, y sus cuerpos eran lanzados al mar.

Tanto en los ingenios de azúcar como en las minas de oro, los esclavos sufrían pésimos tratos, en especial a partir del siglo 18. Trabajaban de sol a sol sin parar. Recibían apenas unos trapos de ropa, y su alimentación era pésima. Por su corta expectativa de vida, tenían un precio muy elevado, sin embargo, para muchos hacendarios, era más barato reemplazar negros que morían por las pésimas condiciones, que cuidarlos y darles algún tipo de atención a enfermedades y heridas. Recibían constantemente crueles castigos físicos, entre los más comunes estaban los azotes con látigos, que eran realizados por los mismos esclavos bajo las órdenes de sus capataces. En las noches, dormían en las Senzalas, que eran galerones oscuros, húmedos y con muy poca higiene, y los mantenían encadenados para evitar que se fugaran. Aquellos que lograban escapar, eran perseguidos por los Capitães do Mato, y todos aquellos que eran capturados, eran sometidos a castigos aún peores. Tenían prohibido practicar sus religiones y sus rituales de festejos.

Las mujeres también sufrieron mucho con la esclavitud. Ellas eran utilizadas para mano de obra doméstica, y otras para reproducción. Era común arrebatarles a sus hijos siendo aún muy pequeños para venderlos a otros hacendarios.  Muchas de ellas eran forzadas a tener relaciones sexuales con sus amos, lo que dio origen a una gran población de mulatos en Brasil.

En Portugal, la esclavitud fue abolida durante el reinado de Don Jose I, el 12 de Febrero de 1761 por el Marqués de Pombal. Sin embargo, durante toda la época colonial, esta permaneció en Brasil.

 

Luchas

Las luchas por los negros contra la esclavitud se fueron dando desde el inicio de esta, tanto en los diferentes países de Africa donde eran capturados, como en Brasil.

Durante el siglo 18, llamado el siglo de oro, algunos esclavos conseguían comprar su libertad a través de una carta de emancipación, las cuales eran otorgadas por sus amos en sus testamentos al morir.  Algunos lograban juntar dinero o algunos artículos de valor durante toda una vida, y con ello lograban conseguir su libertad.  Aunque ellos tuvieran que adoptar la lengua portuguesa, y se les impusiera la religión católica, por más prohibiciones de practicar sus religiones y sus rituales, muchos no dejaron que su cultura Africana muriera. A escondidas de sus amos, practicaban sus rituales, sus danzas y crearon una forma de lucha, la que es hoy nuestro arte, la Capoeira.

Quilombos

Como resistencia al sufrimiento de la esclavitud, era común que los negros iniciaran revueltas en sus haciendas para poder huir. Los que lograban escapar con éxito sin ser recapturados, formaban entre la maleza comunidades donde los integrantes vivían organizados y en plena libertad de practicar sus cultura. Estas comunidades en Brasil se llamaban Quilombos, y los que vivían en ellos se les llamaban Quilombolas. En otras regiones, tales como el Caribe, a los Quilombolas se les conocía como Cimarrones.

Las primeras referencias de un quilombo remotan al año 1580, el cual fue formado por esclavos fugitivos de Ingenios de las Capitanías de Pernambuco y de Bahía. Entre ellos se menciona el quilombo de  Ambrosio en Minas Gerais, y el más famoso de todos, el Quilombo de Palmares, el cual se localizaba en la zona de Pernambuco, en Recife. Este último fue uno de los Quilombos más grandes y más organizados. A raíz de las invasiones Holandesas de Brasil en 1624 y en 1630, se registró crecimiento en la población de ese quilombo, donde no solo llegaban esclavos fugitivos, sino también holandeses quienes también realizaban trabajos de mano de obra.

Debido al crecimiento de la población, se formaron diferentes núcleos llamados Mocambos.  Entre los más importantes se mencionan Macaco y Subupira. Esta población sobrevivía gracias a la caza, pesca, cultivo de frutas y la agricultura. También hacían trabajos de artesanía. Con los excedentes, comerciaban con algunas poblaciones vecinas, y en algunas instancias, intercambiaban alimentos por municiones.  Este Quilombo tuvo varios líderes, entre ellos estaban Ganga Zumbá,  y posteriormente, su sobrino Zumbí, siendo este el último líder del Quilombo de Palmares, y a quien le haremos mención en este espacio en una futura edición. La prosperidad de Palmares, además del poder que estaba acumulando fue visto como una gran amenaza al gobierno colonial, por lo cual, aun durante la invasión holandesa, se hicieron múltiples expediciones y guerras entre los Quilombolas y los Portugueses para erradicar el quilombo de Palmares. Luego de múltiples batallas, Zumbí es asesinado, y pocos años después, en el año de 1710, el Quilombo de Palmares se deshizo por completo, y muchos de los fugitivos sobrevivientes de las batallas  fueron recapturados y enviados de nuevo a las Senzalas.

Insurrecciones Baianas

Uno de los primeros movimientos abolicionistas que se dio a finales del siglo 18 es la Conjuración Baiana, conocida también como la revuelta de los Sastres. Este se dio en la entonces capitanía de Bahía. Los revoltosos promovían la liberación de los esclavos, la instauración de un gobierno igualitario, una instalación de una República en Bahía, el libre comercio y el aumento de los salarios de los soldados.

El día 12 de agosto de 1798, el movimiento sufrió un revés cuando uno de sus miembros que se encontraba repartiendo panfletos sobre las ideas, alertó a las autoridades de las actividades. Entonces, algunos revoltosos fueron arrestados, y terminaron delatando al resto de los participantes. Finalmente, el día 8 de noviembre de 1799, los miembros condenados a la pena capital fueron ejecutados.

En el año de 1807, los esclavos maometanos en Bahía estaban planeando una rebelión que se iría a realizar el 28 de Mayo, durante las celebraciones de Corpus Christi. Se dice que el fin de estas revueltas era el capturar barcos de la bahía y hacer una migración masiva de vuelta a Africa. Sin embargo, esta revuelta inicial sufrió un revés gracias a que un esclavo leal a su amo dio aviso de la misma. Aun así, se fueron reorganizando y en conjunto con los Nagôs, iniciaron violentos levantamientos a partir de 1809. Formaron una sociedad secreta llamada Ogboni, cuyo objetivo era el enlistar y preparar esclavos para las luchas.  El 28 de Febrero de 1813, alrededor de 600 esclavos organizados se levantaron en marcha para ocupar la capital.  Realizaron fuertes ataques contra las senzalas, liquidaron familias enteras de feitores, y prosiguieron a Itapoã, donde se les unieron más seguidores.

En 1814, se levanto una rebelión en la ciudad de Cachoeira, en el Recôncavo Baiano, y algunos años después, en 1823, en uno de los barcos que se dirigía a Bahía, los esclavos se amotinaron y mataron varios tripulantes del barco.

Uno de los movimientos revoltosos de más renombre fue la Revuelta de los Malês. Este movimiento surgió en la ciudad de San Salvador, Bahía, entre el 25 y 27 de enero de 1835. Esta revolución fue formada casi en su totalidad por negros libres de origen islámico que se dedicaban a diferentes oficios, tales como artesanía, carpintería, y comercio en general. Ellos, a pesar de ser libres, sufrían mucha discriminación por ser negros, y enfrentaban fuertes dificultades de encontrar un lugar en la sociedad.  Los revoltosos, que llegaron a ser alrededor de 1500 personas, estaban muy insatisfechos con la esclavitud de africanos, la imposición del catolicismo y con el prejuicio hacia la raza negra. Su objetivo principal era lograr la liberación de los esclavos, pero también estaba entre sus objetivos el acabar con el Catolicismo, confiscar los bienes de los blancos y mulatos, e implantar una república islámica. Su plan era salir del Barrio de Vitória en Salvador, y reunirse con otros malês de diferentes regiones de la ciudad con el fin de invadir los ingenios de azúcar y liberar a los esclavos. Los planes de esta revuelta estaban escritos en su totalidad en Arabe. Estos planes fueron frustrados, pues fueron revelados a un Juez de Paz de Salvador. Las tropas armadas se encontraron con los revoltosos en la región de Agua dos Meninos. Ahí surgieron combates muy violentos donde murieron alrededor de 80 personas, siendo la mayoría de ellos revoltosos. Alrededor de 200 miembros de la revuelta fueron arrestados y llevados a juicio. Los líderes fueron condenados a pena de muerte, y otros a trabajos forzados o deportados de nuevo a Africa

Movimientos abolicionistas

A partir de 1880, como parte de muchos esfuerzos abolicionistas, se crea en Rio de Janeiro, la Sociedad Brasileña contra la esclavitud. En estos esfuerzos, la masonería brasileña jugó un papel importante, pues sus líderes principales eran masones. Entre ellos se mencionan a José Bonifacio, Eusébio de Queiros, quien abolió el tráfico de esclavos, el Visconde do Rio Branco, quien promulgó la ley del vientre libre, y otros tales como Luis Gama, Joaquim Nabuco y Rui Barbosa. En Recife, algunos alumnos de la facultad de Derecho crearon una asociación abolicionista. En Sao Paulo, el ex esclavo y abogado Luis Gama, quien fue considerado uno de los mayores  héroes de la causa abolicionista, liberó a mas de 1000 esclavos cautivos. También, muchos esclavos liderados por el mulato Antonio Bento, lograron escapar de las haciendas y se instalaron en el Quilombo de Jabaquara, en Santos. En 1884, los territorios de Ceará y Amazonas abolieron la esclavitud. Para ese entonces, la campaña abolicionista se mezcló con la campaña republicana, y ganó un apoyo importante por parte del ejército brasileño, el cual expresó públicamente que no querían ser utilizados para capturar esclavos fugitivos. El movimiento se centró en una campaña donde no se diera indemnización a los hacendarios dueños de esclavos, y fue fuertemente promovida por periodistas y algunos políticos y profesionales liberales. Por parte del exterior, en especial desde Europa, se recibían cada vez mayores presiones para eliminar la esclavitud.     

 

Leyes abolicionistas

Ley del vientre libre

Esta ley, la cual tambien es conocida como "Lei do Rio Branco", fue promulgada el 28 de setiembre de 1871 por el Visconde de Rio Branco. El Visconde se basó en el argumento de que la esclavitud era una institución injuriosa, pues además del sufrimiento de los esclavos, no era una buena imagen externa para el país. Esta ley consideraba libres a hijos de esclavos que nacieran a partir de esa fecha. Con esta ley, se pretendía que se diera una transición gradual entre el trabajo esclavo, y el régimen de trabajo libre. Con esta ley, los hijos de esclavos, llamados "ingênuos" tenían dos opciones, las cuales eran o permanecer bajo la "tutela" de sus amos hasta cumplir 21 años de edad, o podrian ser entregados al gobierno. Sin embargo,en la práctica, permanecían con sus amos y eran tratados como esclavos. De 400 000 "ingenuos", solamente 118 fueron entregados al gobierno, pues los hacendarios optaban por liberar a esclavos enfermos, ciegos, o con algún impedimento físico.

 

Ley de los Sexagenarios

La lei Saraiva-Cotegipe, también conocida como la Ley de los Sexagenarios, nació a partir de un proyecto de ley del diputado Baiano Rui Barbosa. Esta ley concedía la libertad a todos los esclavos mayores de 60 años, a través de compensaciones financieras a los propietarios más pobres, para que sirviera como ayuda a estos esclavos libertos. Sin embargo, esta parte de la ley jamás fue cumplida y los propietarios de los esclavos no fueron indemnizados. Entonces, los esclavos que estaban entre las edades de 60 y 65 años de edad debían prestar servicios por 3 años más, y a los 65 años serían liberados. Sin embargo, pocos esclavos lograron llegar a esta edad, además de que carecían de condiciones para garantizar su sustento, y tenían fuerte desventaja en la competencia con los inmigrantes europeos.

Ley Aurea

Después de muchas presiones, tanto internas como externas, se instaura el día 13 de Mayo de 1888, la Ley Aurea, la cual prohíbe la esclavitud en Brasil. Esta ley fue promulgada por decreto por la princesa Imperial Isabel I de Bragança, quien en ese entonces estuviera regente en ausencia de su padre, el emperador Pedro II de Brasil. Su nombre, Ley Aurea, significa en latín Ley Dorada, y la princesa eligió el 13 de mayo por ser la fecha de aniversario de su bisabuelo, don Juan VI de Portugal. Esta ley causó mucha conmoción entre los hacendarios, pues exigían una indemnización por la pérdida de sus "bienes". Al ver que sus demandas no fueron atendidas, decidieron apoyar el movimiento republicano, lo cual eventualmente condujo al fin del Imperio de Brasil y el establecimiento de una república.

El texto de dicha ley era breve y sencillo:

Artículo 1: Es declarada extinta, desde la fecha de esta ley, la esclavitud en Brasil.

Artículo 2: Se revocan todas las disposiciones en contrario.

Esta ley exigía la abolición inmediata e incondicional. Sin embargo, no previó medidas prácticas para insertar a los ex esclavos a la sociedad brasileña.  Por lo tanto, la ley no mejoró la condición social y económica de los ex esclavos, puesto que no contaban con ninguna educación escolar o profesión definida.

Aún así, el Papa León XIII premió a la Princesa Isabel con la Rosa de Oro por la Ley Aurea.

 Con esta ley, Brasil fue el último país en América en abolir la esclavitud. Sin embargo, la ley no logró conseguir la verdadera libertad para los negros esclavos. Carecían de derechos, de garantías, tenían prohibición de practicar sus rituales religiosos y culturales, y han sido aún hasta hoy, víctimas de fuertes prejuicios. El conseguir la libertad para ha sido una larga  lucha que aún continúa, y no solo para el pueblo de Brasil. Sin embargo, también es importante mencionar los triunfos que han tenido a lo largo de los años. En su afán de lucha por la integración social, muchas de sus prácticas, que por cientos de años fuesen prohibidas, son consideradas ahora íconos de la cultura brasileña, tales como la Capoeira,  la Samba, y otras expresiones culturales y musicales. También, muchas de las comidas típicas de Brasil nacieron de los esclavos, como la Feijoada y la Cachaça.


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